martes, 19 de mayo de 2009

Colores de mi infancia

[Para mi mamá,
Quién me abrió ese paréntesis mágico que llena mi alma.]


Con los primeros días de verano llegaban también los últimos días de escuela. El patio ya olía a vacaciones, los lápices de colores, junto con las tablas de multiplicar y demás libros quedaban olvidados en la mochila y allí permanecerían hasta que regresara septiembre y que los higos maduraran.

Por ahora, nuestro único interés se hallaba en el patio trasero de la casa. Éste se había llenado de colores amarillos y morados como si algún pintor hubiera olvidado su paleta de colores ahí. Largas pinceladas de amarillo cruzaban de parte en parte el patio, y aunque dominara el color del sol, en nada le quitaba la belleza que producían las filas, más escasas, de color morado.

Era una maravilla para los ojos y una delicia para los pies, que metódicamente descalzábamos y hundíamos en los colores. Los granos coloridos nos recibían con cosquillas en la planta de los pies y se dejaban dibujar del agrado de nuestros pasos.

El día anterior se habían traído las espigas de maíz al patio trasero, separado el hueso de los granos que luego fueron extendidos por el piso afín que secaran en el sol.
Lo que era una tarea agrícola necesaria al secado del maíz que mi mamá y las mujeres a días cumplían como un deber, para mis hermanos y yo, revolver el maíz era simplemente un juego, un momento mágico, dónde los colores, bajo nuestros pies, bailaban al capricho de nuestra imaginación.

4 comentarios:

Shanok dijo...

me encanta la frase esa, cuando los higos maduraran, en mexico seria, cuando los mangos tapizan el suelo con su hedor, o algo asi., jjajajajjaa.. hermosa entrada mi princesita.,

Ya estaremos en espera del primer libro.... "soñando..,"

Sonita dijo...

me gusta como suena soñando
Te amo mi Dragon Azul.

Angel dijo...

Me encanta como escribes, me recuerda tanto a los grandes de la literatura sudamericana.

Un saludo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Estimada amiga, ya veo que has vuelto y has abierto la puerta de tu casa. Me alegro.
Ya sabes donde encontrarme.

saludos y un beso