martes, 23 de septiembre de 2008

Vanilla

Foto © Sonia Ferreira

Vanilla... apenas compartiste mi vida unas horas, y sin embargo dejaste una huella en mi corazón...
le diste un toque de magia a un dia de mi cotidiano, de tal forma que lo transformaste, lo hiciste pasar a la posteridad...
**
regresando de una salida al restaurante con unas amigas, dónde habíamos conversado, reído y quizá haber sido algo murmulladoras -jajaja - me encontré con él....
un gatito precioso, dulce, tierno... su cola habrá sido lo primero que me cautivó... larga, espesa de un color gris muy claro. Nos detuvimos a contemplarlo.
Es cuándo viene a rondear mis piernas, como siempre, no me resisto, y quiero acariciar su hermoso pellaje de un blanco puro con, por aqui por allá, unas manchas grises claritas... el blanco domina, y sus inmensos ojos verdes, cuando lo tomo en mis brazos me miran con dulzura, me encantan,me cautivan.

"No es callejero" - les digo a mis amigas, "es óbvio que está perdido" -prosigo mientras el gatito está ahora sobre mi espalda, dando vueltas a mi cuello, oliendo mi pelo, mi piel... "estará juzgando si me puede hacer confianza"-pienso...

"Sonia! no sabes que los gatos te pueden transmitir enfermedades? y si está enfermo?" - me advierte una de mis amigas, algo preocupada.
"No!" - le respondo con seguridad. "Mira su pellaje! está muy limpio, no es un gato cualquiera, y mira como es..." - le respondo, acariciando el suave pellaje del que unas horas después, tu nombrarás Vanilla haciendo alusión a su pellaje de un blanco color de nieve...
"Bueno..." - me responde, nada convencida por mi argumentación, pero ya sabiendo que no lograría hacerme renunciar a acariciar el gatito.

Ya es hora de seguir nuestro camino, pero no puedo decidirme a dejar al gatito ahi, solito, corriendo el riesgo de que lo atormenten los gatos callejeros, o algun perro.
Decidida, de un tono que no admitirá cualquier contestación, firme, digo a mis amigas "me lo llevo conmigo, y mañana regresaré a la calle para intentar encontrar a sus dueños y lo devolveré!"
me miran y no se atreven a decir nada, pues saben de que nada serviría.

Llegamos a la casita, le doy un poco de leche, que sorbe algo hambriento con su lengüita rosa... lo miro fascinada, cautivada... "qué bonito está" - pienso... voy por la cámara y le saco unas fotos, que quedaron muy malas(!), para presentártelo.
Estoy feliz, de una felicidad que siempre genera la presencia de un gatito en mi vida... los adoro, no es un secreto!
Después de saciar su hambre, empieza a hurgar por la casita, descubriendo un nuevo territorio, nuevos olores, a veces asustándose con los ruídos que vienen de afuera.
Es muy juguetón, curioso de todo, acompaña mi velada, nuestra velada en nuestro puente, saltando de vez en cuando sobre mis piernas, otras veces sobre la computadora, dónde mis dedos moviéndose a cierta velocidad, lo intrigan y lo llaman a querer jugar, impidiéndome asi de seguir escribiendo. Más tarde, ya cansadito, se viene a dormir a mi lado, sobre la mesita dónde está el portal de nuestra fusión, ocupando mi brazo derecho, dónde reposa su cuerpo... me deja apenas libre la mano izquierda para escribir!

Entusiasta, te hablo de él, te lo presento, y aunque tratando de ser razonable (buscar devolverlo a sus dueños) me proyecto en un futuro cercano en el que, no encontrando sus dueños, me lo guardaria... "qué opinas?" te pregunto, sabiendo de antemano que no te gustan las mascotas, aún menos los gatos! sin embargo, veyendo lo feliz que me hace, estás dispuesto a que lo guardemos, y al día siguiente, incluso ya le habías encontrado un nombre - Vanilla - cosa que yo había, a regañadientes, evitado hacer, porque estaba determinada a intentar encontrar a sus dueños...

Al despertarme al día siguiente, aún estaba ahí, y apenas me vió, saltó del sofa y vino a rondear mis piernas, maullando... "quieres tu leche, verdad?" - le digo sonriendo... camino hacia la cocina, él ven detràs de mi, añorando su desayuno... "aquí está! tómatela!".... lo observo amorosamente tomando la lechita... me agacho para acariciarlo...

"Ya es hora de ir a trabajar" - le digo, añadiendo un serio "pórtate bien! regreso dentro de unas horas..."
Camino al trabajo, algo en mi corazón me dice "pasa por la calle dónde lo encontraste"... obedezco a esa impulsión íntima y veo una señora con una niña en la calle... "será de ellas?" , me detengo y empiezo a preguntar : "es que acaso ustedes tendrían un gatito..." no puedo terminar la frase porque ya la señora, juntando las manos como rezando, me decía "si! dónde está? lo vió? dónde está?", feliz por su alivio le explico que lo había recogido anoche... pero bien triste en mi interior "voy a buscarlo, está en mi casa!"
una mirada hacia la niña, que está llorando, seguramente por haber perdido a su gatito, acaba por convencerme de que yo no tengo el derecho de guardármelo, y que de todas formas, esa había sido mi intención desde el inicio : tratar de encontrar a sus dueños y devolverlo. Sin embargo, no podía dejar de sentirme triste.
Voy por él, corriendo porque de no ser así llegaré en retraso al trabajo! Lo tomo una última vez en mis brazos, lo acaricío y le regalo un besito triste antes de entregarlo a la niña en cuyo rostro está ahora una sonrisa.

No pregunto su nombre, no quiero saberlo... para mi, serás para siempre Vanilla.

***

Este relato, veridico, fecha de enero del 2007... entretanto la vida me regaló de nuevo la oportunidad de adoptar un gatito : Tango. Su historia también amerita un lugarcito en éste rinconcito.

6 comentarios:

Euge dijo...

Me encantan los gatos!
Lo que hiciste fue muy noble, hay gente que no te los devuelve, a mi hermano le robaron un perro que se le escapo asustado por un petardo. Cuando lo encontramos la gente que lo tenía no nos lo quiso devolver, fue triste.

Besotes

Mary dijo...

HOLA SONITA

QUE LINDO LO QUE HICISTE CON EL
GATITO.
CARIÑOS.

leo dijo...

hola sonita.. ya llevaba tiempo sin visitarte... y como siempre me voy con una sonrisa¡¡

saludos,

leo

markin dijo...

Un lugar en nuestras vidas...
aunque, en pelito de gato me hace estornudar :(

Tuve sólo un gato, que más parecía perro. Con las mismas artes : "siéntate" , y lo hacía; "muertito", y se revolcaba... a lo que no hacía caso era a "ataca".

Es paraca al lado del perrito de la casa, y mi hermano paraba entrenándolo.

Recuerdos que me haces evocar.

Chau,

La sonrisa de Hiperión dijo...

"No pregunto su nombre, no quiero saberlo... para mi, serás para siempre Vanilla"
Mejor recordar las cosas como pretendemos que sea, como hemos entido que son, como siempre permanecerán en tu cabeza, con el buen sabor de boca de las cosas buenas.
Saludos y un beso guapa!

Mr Bonkei dijo...

Como buen marino gusto de los gatos,gran relato y espero que "Tango", que nombre tan argentino le has puesto,llene de alegrías tus sueños.
Un sentimiento.